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Como al sol por el que giro
y en cuanto me despego de él
me muero.
Como a la estrella de mi firmamento,
la única que brilla tiritando
en brillos de colores.
Como a la semilla plantada
escondida en la tierra
con la esperanza en su fruto.
Como a la sonrisa limpia,
dulce, tierna y sin algarabía
del que sabe perdonar.
Como al amanecer del alma,
al atardecer de las ganas,
al anochecer de los sueños,
y al despertar de esperanzas.
Yo te amo así.
Tatiana Krahe.
Madrid, Mayo 2002.

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