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Sueño con una casa blanca,
al pie de una ladera verde,
con tus cantos dentro de ella,
y mi trajinar alegre.
Sueño con una montaña,
alta, enorme como un gigante,
donde tú gritas mi nombre,
y se adormece en el valle.
Sueño con tu mano en la mía,
paseando entre algodones,
mirándonos en silencio,
prendados los corazones.
Y sueño con tus ojos negros
que se cruzan con los míos,
arriba canta un jilguero,
y bailan los sentimientos.
Tatiana Krahe
Madrid, Mayo 2002.

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