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Hoy
me
siento
como
una
fruta
desgajada,
me
han
arrancado
un
gajo,
de
mi
todo.
Como
un
río
caudaloso
sin
su
puente,
ya
no
se
puede
cruzar
a
la
otra
orilla.
Como
un
cielo
cubierto
de
nubes
negro,
sombrío,
sin
luna,
sin
estrellas,
lúgubre
y
triste.
Como
una
niña
que
la
arrebatan
su
cuento,
no
hay
hada
madrina
que
ya
la
cuide.
Hoy
no
tengo
nada,
ni
siquiera
lágrimas
acuden
a
mis
ojos,
ni
suspiros
brotan
de
mi
alma.
Se
me
va
mi
compañía,
dejándome
desterrada
vestida
de
soledad,
y
abrigada
por
el
dolor.

Tatiana
Krahe.
Madrid,
Junio
2002.

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