.

 

 

 

 

 

 

.
 

 

 

 

Hoy, con la sombra
de mi destierro,
estoy vestida de ausencia
y me abruma la añoranza
que tu partida me deja.

Me llueven nostalgias
y me nievan pesadumbres
que desamparan mi alma.

Llámame o yo me muero
si ahora, en este relámpago,
no suena tu voz a mi lado.

¡ Te extraño tanto!
que me hiere en las entrañas
y hasta el papel
en el que escribo
se contagia de mi llanto.


Tatiana Krahe
Madrid, abril 2003
 


 

.