.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.
  .

Se me ha adentrado la pena
de algo que ansío
y no tengo
lo tengo pero lejano
y en la distancia lo extraño.

¡¡Ay!! mar adorado
al que le cuento mis penas
que me abrazas con tus olas
que me calmas y acompañas
y disimulas mis lagrimas.

Quiero contarte y no puedo
me siento tan alejada
tan cansada y apenada
que quisiera cobijarme
en tus brazos
y me durmieras con nanas.


Tatiana Krahe
Madrid, Junio 2003