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Anoche desperté
envuelta en sudor de
muerte,
un estremecimiento
recorrió mis adentros
congelando a su paso
todos mis sueños,
y mientras lloraba
volvieron todos mis terrores
a danzar y reír
por toda mi estancia.
Anoche, amor, soñé
que me olvidabas
que tu sed ya hoy
la apagabas en el agua
de otras risas
y tus manos amorosas
trabajaban otras tierras
más cercanas
Anoche moría
mientras dormía
soñándote
Tatiana Krahe
Madrid, Julio 2003.
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