MI LLAVE Y TU CERRADURA.

Tengo de mi cuello
colgada la llave 
de la sonrisa perpetua
que iluminaría nuestros rostros.
Y en mi mano la forma 
de abrir la puerta
de la felicidad completa.

En tu corazón tienes Tú
la cerradura de la comprensión
y la paciencia
que aunaría dos corazones
para siempre.
Y en tu mano el aceite
que abriria la puerta
del éxtasis del amor sublime.

Debemos y tenemos, amor 
que engrasar
con paciencia los dos
la cerradura de la entrada
para que la llave entré
sin trabas
y se abra la puerta principal
de nuestros sueños finales.

Tatiana Krahe
Madrid, Julio 2003.