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Con
reflejos
del
brillo
de dos
luceros
del
cielo
luminoso
de tus
estrellas
se
encienden
mis
candiles
y se
prenden
en la
llama
dorada
de tu
mirada.
Se
abrazan
el verde
mar
y el
negro
hechizo
se
hablan,
se ríen
cantan y
bailan
unidos
en una
danza de
cortejo
en cómplice
silencio
hasta
que
enfebrecidos
tu mirar
amante
del mío
sienten
que los
labios
se unen
en un
beso
intenso
y
eterno.
Tatiana
Krahe
Málaga,
Agosto
2003.

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