.

 

 

 

 

 

 

 

.
  .

Pienso estudiarte hasta el fondo
para aprenderte despacio
memorizarte en mi alma
y repasarte a menudo
en el libro de mi historia.
Y así no poder llegar nunca
ni a cansarme ni a olvidarte.

Quiero proveerte de mis besos
de uno a uno, de poco a poco
que tu boca siempre
sedienta de ellos
se sienta seca sino los siente.
Y así no puedas nunca
ni saciarte ni acostumbrarte.

Y por último deseo
que estemos los dos tan unidos
que tu cuerpo desee
ensamblarse en el mío
y así; de dos pasemos a ser uno.
De tanto como lo hemos soñado
como fieras en libertad, mi vida
nos buscaremos.

Tatiana Krahe

Málaga, Agosto 2003.