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Soñando estaba contigo
cuando me despertó la luna,
iluminó mi alcoba
y entre las cortinas
que la brisa agitaba
descubrí tu figura amada.
Se agitó mi cuerpo,
se humedeció mi boca
y alargue los brazos
para abrazarme a tu cuello
y gozar de tus besos
que siempre yo
en mis labios gozo...
Pero se escondió
traviesa
detrás de la ventana
y se difumino la escena
que yo me imaginaba.
Cerré los ojos
me abrace a la almohada
me apreté a ella
y me sentí
amada…

Tatiana Krahe.


Málaga, Agosto 2003.