|


Es
una
tarde
callada
una
tarde
de
silencios
de
congojas
y
suspiros
de
recuerdos
muy
cercanos.
Te
has
marchado
de
mi
lado
junto
a
la
pena
abrazado.
Y
a
mí
me
has
dejado,
vida,
con
todo
nuestro
equipaje
y
confusamente
deshabitada.
Te
extraño
tanto
que
de
a
poco
entre
lloros
y
preguntas
mi
alma
se
va
escapando.

Entre
las
cortinas
de
mis
lágrimas
veo
a
unos
niños
que
juegan
con
escondites
y
risas
al
borde
de
un
río
silencioso
y
muy
quieto.
Me
cambiaria
por
ellos
para
no
seguir
sufriendo
pero
si
eso
sucediera
no
me
reconocerías
si
en
otra
vida
nos
vemos,
así
que
los
sigo
mirando
en
silencio
suspirando
y
en
ti
siempre
pensando.
Tatiana
Krahe
Madrid,
Septiembre
2003.

|