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Aunque no te tenga
y me olvides
y el duende de la alegría
escape de mi ánimo
siempre amanecerá
en mi rostro
una dulce sonrisa
cuando te piense
y te nombre.



Aunque tu ausencia
me cerque y me aprisione
y los silencios
me roben tus palabras.
Siempre se emocionara
mi alma
y se dibujara
mi sonrisa, tierna
cuando te sueñe
y te ame.



Aunque tus manos
trabajen otra tierra
y bebas del agua
de otro pozo.
Amanecerá de nuevo mi sonrisa
ocultando mis lágrimas
cuando tú, solo tú
te alojes en mis recuerdos
como el ángel
de felicidad de mis días
y de mis quimeras
locas.



Tatiana Krahe
Madrid, Febrero 2004.