UN MIEDO… UN ADIÓS

Estabas andando
por un alero muy estrecho
refugiado y perdido
en un atormentado silencio.
Casi tus pies cansados
no caminaban por él,
no quisiste compañía
en ese trayecto,
resolviste eso sí, ampararte
en el miedo sin salida
y él, a cambio te amarró
con un falso acuerdo
de paz.


Atardeciendo en otoño
en una casi noche
oscura y fría,
decidiste correr por ese alero
solo, completamente solo,
sin pensar en el daño que harías
y cuantos culpables
de tu miedo se formarían.
¡¡ Ay Dios mío !! así nadie
pudo escuchar
tu grito de silencio
en despedida,
o tal vez, 
tu silencio en grito
suplicando:
!! Ayudamé !!.

Solo pasó que;
una ventana
destacó en tu mirar,
un pensamiento
te cruzó a velocidad del rayo,
a continuación, un golpe seco
se metió en las entrañas
y allí, en ese instante,
tu miedo… ya se venció.

¡¡ DESCANSA EN PAZ !!

Tatiana Krahe
Madrid, Noviembre 2003

 

En memoria dolorida, del que se va sin despedirse.