Regalas a manos llenas cariño, amistad y compañerismo. Y así te adentras y te alojas en nuestro corazón ya para siempre.

Gracias Silvana por estar en mi rincón.


El Rinconcito de Silvana Barrales

 


TUS OJOS.

Se van los días, 
y tus ojos asoman por donde quiera que vayan mis pensamientos.
Vienen las horas agitadas de Paz y tus ojos no meditan,
aparecen una vez más por un rincón...
Y las gaviotas vuelan por encima de mí,
toco el viento con manos mágicas y tus ojos no quitan nada de mi ser,
me dan lo que no tengo y lo que llego a necesitar.
Se va la vida, 
y tus ojos me regalan su brillo, que jamás pedí y tanto amé.
El tiempo arrasa 
y tus ojos apaciguan las aguas turbulentas, mezcladas al azar y hasta
se atreven barajar los instantes con un tono de suerte.




HISTORIA DE AMOR.

Llegaste a mi corazón y flotaste entre mis sombras
queriéndote apoderar de mi alma la cual
ya te pertenece.

Has surgido entre las aguas turbias de aquel
puerto escurridizo.

Has aparecido entre el poderoso Rey Sol
en mitad de aquella tarde primaveral
y tus tiernos besos inundaron mi boca de pasión...

El amor quiere entreabrirse entre nosotros
y desea enamorarnos sin temores,
con deseo y magia alocada. Le permitiré
pasar y alojarse entre ambos para vivir
una historia diferente, sin límites de ternura,
una historia desenfrenada larga y eterna.




EN MI PIEL.

Duende pequeño, pasajero y luminoso,
reservas tu haz de luz reposando en mi vientre.
Que el Sol pida verte una mañana tierna detrás de la muerte,
acurrucado en algún árbol,
o colgando de una rama.
Duende perezoso, laborioso y escondido
a la par de un par de verdades
que le cortan el camino.
Duende, terrón de azúcar,
que el enigma te envuelve a besos,
te crea y no te revela,
porque así te has hecho querer.
Duende de sueños y ensueños,
agobiado de desvelos,
enloquecido por el verdadero acontecer,
porque te adueñaste de mi respiración,
he decidido llevarte en mi piel.




PIENSO EN TI.

Pienso en ti cuando el día comienza a iluminar,
al despertar
y el vacío se hace permanente
mientras mi cuerpo se levanta.
Pienso en ti cuando en la acera
caen tus ojos sobre mí
queriéndome capturar en un soplo sensual.
Pienso en ti cuando el mediodía
comienza a temblar
y en mi mesa faltas tu
con tu mirada esperanzada
y tu corazón intacto esperándome…
Pienso en ti en las tardes
que sordas decaen buscándote
detrás de algún abrazo.
Pienso en ti cuando el sol apaga a la noche
y diluvian pensamientos
que desbordan del alma
deseándote aquí.
Mientras que desde mis sueños ingenuos te llamo,
enloquezco en noches de soledad
y pequeñas perlas que logran derramar mis ojos,
por el gran hecho de la cruel ausencia
que amarga los días.
Pienso en ti cuando tu piensas en mí,
cuando solos nos encuentra esa fría y hueca noche,
cuando los besos se encuentran perdidos
sin nuestras bocas,
cuando las calles se vuelven inmensas
y el cielo profundo,
cuando el silencio se transforma en inerte compañero
o cuando simplemente la vida nos incita a la unión.





SONETO A TU AMOR.

Si tus manos son mi hiedra,
que se trepen desconsoladamente:
bien por dentro, bien por fuera,
para conservarte hondamente.

Si tu alma, mi dulce placer,
es mi vitamina nutriente,
ruego que jamás me falte,
para amarte más que ayer.

Si tus deseos me cautivan,
los respeto y los sigo,
los aprisiono y de ellos consigo
las pasiones que leves me reavivan.

Si tus tiempos no son los míos,
los espero y no los detengo,
más aunque me consuman los fríos,
se que cerca yo te tengo.

Si tus lugares y espacios
serán alguna vez nuestros
esperaré el acaecer lacio,
de tus íntimos espectros.

Si todas las igualdades se asemejan
juntas así, mansamente vuelan,
se encuentran dulcemente en su nido,
arrasando con todo olvido.


Silvana Barrales


 

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