Tienes en tu alma palabras hermosas que calan y empapan nuestros corazones,  envolviéndolos con un recuerdo eterno.

Gracias Ninfa por estar en mi rincón.

 

 

 

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Cubierto de espumas montado en las olas
se encrespa o se calma este sentimiento
que lleva la historia de un tierno “te quiero”

Mojado de algas marinas y etéreos duendes,
se escapa la mágica sombra de mis emociones
llevando tras suyo misterio y cortejo de mar.

El sol que acompaña su incesante andar
sabe los secretos, las veces que amante
con la frente altiva enjugó sus lágrimas.
disfrazó su llanto y ensayó sonrisas.

Por eso en las olas se anidó una noche
y mezcló luz de luna con sal de coral
en un amalgama eterno de amor ideal.

Montado en las olas se lo ve airoso
con la cara al sol y mejillas rojas
un mundo marino, donde la tristeza muere
y el mar tiene espumas… y el sol reaparece…

Un mundo gigante de aguas danzantes
donde mi alma viaja alumbrada de estrellas
acunando la historia de un tierno “te quiero”

Desde allí te veo… desde allí te llamo…
para hacer de esa historia, nuestra realidad!


Si, caminamos bajo nubes diferentes.
Yo piso gramilla... tu pisas arena...
mis pasos son lentos, los tuyos ansiosos,
mis huellas pequeñas, las tuyas crecidas,
mis pies fríos se humedecen con el rocío,
los tuyos arden hundiéndose en playa soleada...

Caminamos...
Sí, caminamos bajo el mismo cielo,
yo voy andando entre soledades antiguas,
bordeando yerbales... donde el pájaro campana
dobla por los muertos... que aún viven,
y el negro urutaú, desgrana su lamento.
Tu andar va rodeado de fino cortejo,
palabras y flores... sonrisas y amores...
surcando un sendero de inútil porfía...

Caminamos...
Si, caminamos por senderos bifurcados,
mi música de polkas y guaranias cadenciosas
se enredan en las ramas del trigal florido,
Tu corona de diamantes y esmeraldas
se solaza en cojines y alfombras de ilusión.
No me obedecen los pies para alcanzarte,
ni te llega mi voz desde mi río Paraguay...

Caminamos...
Sí, caminamos hacia un cielo de encantos
con palabras, con sueños y querubes
donde el grillo despierta anocheceres
la alondra lanza sus gorjeos matinales
el tierno colibrí bebe néctares sabrosos
y el corazón se llena de llagas de imposible...
Caminamos, bajo el mismo cielo, solamente
porque Dios, pintó para los dos...


Amor mío, embriagante dictadura
quiero saberme tuya, quiero ser
la íntegra necesidad de tus ansias,
la síntesis de tu vida toda.

Ser la chispa de tu sangre,
la sabia rica de tus venas,
tu endémica fiebre de amar.

Reír con la alegría de tus labios,
soñar desde el fondo de tus ojos
y recorrer eterna tu piel de amores,
hasta adueñarme de tu esencia.

Amor mío, irresistible poesía
quiero llenarme de ti, hasta extinguirme
en las rojas llamaradas de tu hoguera...


Estás, amor
muy dentro de mi ser...
En las horas pacientes,
cuando la tarde muerde
mis largos silencios.
En la palabra *nunca*
cuando duerme el universo
y se aquieta la vida.
Estás, amor
prendido a mis entrañas...
En los momentos difíciles,
cuando la fatiga se amontona
y se llena de suspiros.
En la palabra *siempre*
de esperas y juramentos,
como el alma de un niño.
Estás, amor
llenando mis días...
En mis manos, aunque frías sin las tuyas.
En mis ojos con tu imagen repetida.
En mis labios que acarician tu nombre.

Ven a compartirme amor
y juntos caminemos hacia el sol.


Tú, llenaste mis ojos de esperanza,
tejiendo bellas redes de ilusión,
enhebrando estrellas y luceros
hasta el confín de mis inquietudes...

Tú, despertaste mis añejos instintos
con los sabios versos de tu lira,
un soplo extraño de vida estimulante,
una visión superlativa de mi yo...

Tú, sembraste mil ansiedades en mi alma
acariciando las fibras más profundas
que por siglos vivieron dormidas
en un nido trabajado con tibio plumón...

Tú, le diste hálito nuevo a mi existencia
con ensueños de intensa porfía,
con deseos de inconfeso placer
donde encontré un retazo de mi yo desconocido...

Tú, levantaste las compuertas de mi mar
y una ola de lascivia despertó mi soledad
dibujando en mi mundo un panal,
donde se deleita una dulce intimidad...

Tú, llenaste mi vacío de locas apetencias,
pintaste mis paisajes con lenguas de fuego
hoy me revuelvo en ansias infinitas
de instalarme en las llamas de tu hoguera...

Tú, me enseñaste el verbo del amor.
Tú me llenaste el alma de ti...


Tus palabras son el soplo divino
que despeja mis viejas ansiedades.
Los ámbitos dormidos despertaron
al conjuro de esta brisa de otoño,
con suspiros aromados de magnolias
y caricias envueltas en poesías...

Tus palabras como duende misterioso
recorre con sus alas mi destino
descorriendo los velos de mi alcoba,
en un dulce arrebato de ternura.

Los secretos que mi lira simulaba,
encontraron la rima de tus labios
y en perfecta comunión de atardeceres
se conjugan en presente de ilusión...

Tus palabras despertaron mis ensueños
que errabundas otean los entornos,
floreciendo las órbitas celestes,
con rimado diapasón en do mayor...

Estoy llena de ti... de tus palabras...
mi alma henchida de rimas cadenciosas,
devuelven a raudales mil ternezas
en besos que cautivan mis sentidos,
... en leves suspiros de amor...



 

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