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Posees el don de saber llegar, de emocionar el alma, cuando muestras y compartes sentimientos transformados en palabras. 
¡¡ Es un hermoso regalo haberte conocido !!

Gracias Luis por estar en mi rincón.

 

 

 

 

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Debí haberme despintado las ojeras
(tan necesarias y siempre de estreno),
lavarle la cara a mis ojos de hastío
y quitarme, tal vez, algo de barba,
pero esta mañana, igual que otras mañanas,
el rebaño trashumante de mis sueños,
no pudo atravesar estas paredes de silencio 
que en la misma cárcel que yo he construido
sin escape posible me mantienen prisionero.




Desalambrando los conjuros centinelas
que mantienen alerta mis sentidos
voy a posponer cerrojos 
y a reactivar ternuras. 
Voy a dejar de proponerme soliloquios
que administren los recuerdos y le pongan
desencuentro y soledad a mis distancias.
Liberaré sin dudarlo mis nostalgias
de desnudas desmemorias inquilinas;
estoy seguro entonces que estos viejos,
agotados, 
demoníacos fantasmas,
partirán aunque sea por un rato
distrayendo su labor de vigilancia
y podré desatar mis fantasías.


Hoy anduve revolviendo en mis entrañas,
masoquismo sicópata lo mío,
nada cambia,... 
van a seguir invernándome los miedos,
pero busco y busco y moriré buscando
moriré desencontrando encuentros vivos
viviré desesperando por tenerte aquí conmigo.


Voy a traer la dulce compañía 
hasta mi vientre herido. 
Tomaré un puñado de playa entre mis manos
para bañarte en mis océanos dormidos.
De rayos cristalinos de sol, de mariposas,
crisparé tus trasnochadas utopías
hasta el hartazgo posible de tu triste melodía,
petenera mortal, dulce canto de sirena
que embistes violadora contra el alma mía.
Soledad, angustia y miedo
en la sórdida espera de camas aún tendidas
y dolor gastado en el cobarde rostro de copas vacías
habitan en tus calles donde fluye la vida.
¡Oh callada ciudad de la poesía !


Batir de alas que semeja los latidos 
de inquietos corazones en amor correspondidos, 
batir de alas que convierte en ángel 
al duende del silencio que eterniza distancias, 
batir de alas que impulsa mis sentidos, 
que agita los silencios 
engendrando encuentros, 
pariendo des-olvidos. 
Aliento de los dioses el soplo de tus alas, 
convirtió en perfume mis lágrimas de amores.



Rosa Vermelha, 
maravillosa entelequia
caprichosa conjunción 
tímida y arrogante
de ángel y demonio 
a mi jardín llegaste.
Encarnada explicación
de mis noches de insomnio,
brújula motriz desta boca sedienta;
envuélveme en tus pétalos serenos, 
rodéame de tallos la cintura,
y desnúdame de pieles con ternura.
Flor ansiosa, roja amante,
empuja tus espinas en mi carne
y gota a gota iré regando tus raíces 
hasta darte tus colores con mi sangre.

 

 

 

 

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