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Posees un alma generosa y verdadera, por eso cuando se te conoce se te quiere con el corazón, porque ¡eres autentica!

Gracias Sonia por estar en mi rincón.

 

 

 

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A VECES ESTO PASA.

Te atormenta el engaño
y el amor que se fue
aunque el tuyo esté intacto.

Te atormenta la rabia,
el dolor, esa ausencia,
la mezcla de emociones
y perdiste la fe.

Te volviste chiquito
y viniste a buscarme
a contarme tu pena
con dolor en los ojos.

Y sentí que querría
que tu dolor sea mío,
liberarte de todo
y verte sonreir

Pero te duele el alma
y lo siento, hijo mío.
A veces, esto pasa
y la bronca golpea
y el corazón se parte
en miles de pedazos
difíciles de unir.

Pero mirá, te digo:
es ella la engañada
no vos, eso seguro.

Es ella que no supo
tomar entre sus manos
ese amor tan enorme
que vos le prodigabas.

Es ella la que pierde
de tus bellas palabras
de tus suaves caricias
de tu tierna mirada.

No sos el engañado.
La engañada es aquella
que no pudo encontrarse
adentro de tu alma
y buscó otros amores
aunque no lo encontrara.

Que quede en tu recuerdo
algún bello momento, 
que el odio no se instale
y rompa el sentimiento
tan puro que tuviste.

A veces, esto pasa.
LLorá, aquí, conmigo.
Apoyá tu cabeza
como cuando eras chico.

Yo te juro, hijo mío,
que otro amor llegará
y, con él, el olvido
de aquel engaño amargo,
de aquel dolor vivido.

Dormite en mi regazo
como cuando eras chico
que, en un sueño infinito,
se borren tus dolores
que tal vez esa rosa
que hoy dejó sus espinas
clavadas en tu pecho
mañana dará flores.


AMANECER

Si fue la lluvia, no sé
lo que te trajo a mi mente,
sé que fue así, de repente,
que apareciste otra vez.

Te paraste frente a mí,
imponente, alto, hermoso
como un titán, un coloso
como alguna vez te ví.

Olvidé lo que sufrí,
el día que me dejaste,
pues tanto amor me entregaste
que extasiada me dormí.

Y en mis sueños yo volví
a ser la misma de antes
cuando éramos amantes,
lo mejor que yo viví!

Pero duró poco el cuento
pues hoy, al amanecer
ya no estabas a mi lado.
El sueño ya ha terminado
solo queda mi lamento
viendo la lluvia caer.


ESPÉRAME

Hoy me marcho, amor
lo he decidido,
aunque mi alma muera de dolor
hoy necesito abandonar el nido.

Los años han logrado, solamente,
que, lo nuestro, que fue delirio un día,
se convierta en rutina, simplemente,
y yo empiece a sentirme vacía.

He buscado otros amores, te confieso;
lo sé, no estuvo bien, pero quería
poder vivir, de nuevo, el embeleso
del amor, como el que por tí sentía.

Y me marcho con pena y con dolor,
y me muero en esta despedida
mas, del rosal, se marchitó la flor
y de la rama cayó, como dormida.

Me voy de aquí, amor, pues necesito
saber si, tal vez,a la distancia
algo de lo que sentimos resucito
y retoma, el amor, viejas fragancias.

No llores por favor que, en esta huída
mis lágrimas se juntan con las tuyas
déjame, por favor...deja que huya,
no hagas más difícil la partida.

Recuerda que, tal vez un día
mis pasos se encaminen a tu puerta
mas, hoy, yo tengo el alma muerta
y la rosa del rosal sigue dormida.

Espérame, tal vez regresaré
cuando sienta de nuevo florecer
el sentimiento que nos hizo ser
dos cuerpos en un mismo alma;
renacerá la flor, y en esa calma
tus manos tomaré, amado mío,
navegaremos por un mismo río
y ya, nunca jamás, me marcharé.


LA CANCIÓN DEL RECUERDO.

Hoy me animé a pasar
por la calle prohibida
aquella, la que fue,
de nuestra despedida,
anónimo testigo.
Hoy me animé a pasar
y, fue un castigo,
volver a recordar
tiempos vividos
que ya se han ido.
La calle estaba quieta
y pensé que, quizás,
yo fui la marioneta
que tu mano movía;
y ahora que no estás
estoy como dormida
en un sueño letal.
Hoy me animé a pasar
y, muerta en vida,
yo me dejé llevar
por la calle prohibida;
y el dolor se hizo grande
y partió el corazón
en miles de pedazos.
Más de pronto escuché
esa dulce canción,
esa que nuestra fue
en los días de amor.
Y junté por retazos
mi roto corazón
y lo estrujé en mi pecho.
Y, al fin, miré hacia el cielo
donde tienes tu lecho
y, al son de la canción,
levantamos el vuelo
en otra dimensión,
la del recuerdo.


MOMENTOS
(a mi hermana Silvia)

Pensé que te perdía;
que, el mal, como un tirano,
había tomado tu mano
a alejarla de la mía.

Pensé, en esos momentos,
los tiempos de la infancia
y surgió la fragancia
de rayuela y de cuentos.

Me acordé de esos días
en que todo brillaba
y, Dios, nos regalaba
un mundo de alegrías.

Los tiempos de la escuela,
carnaval con bombitas,
la amiga Susanita
y el buen pisa pisuela. 

Y mi alma se unía
a tu dolor hermanita,
y, como flor marchita,
sentí que te perdía.

A vos no te conté,
de aquellos momentos,
que fueron los más cruentos
que alguna vez pasé.

Pero Dios te ha ayudado
por tantas oraciones
que, muchos corazones,
te habían regalado.

Mas ahora te toca
la promesa cumplir
porque vas vivir
para que, esta hermana loca,
cuando, vieja y cansada,
de esta vida agitada
te pida de salir
de tu brazo a pasear,
y, juntas, recordar
los hermosos momentos,
aquellos de los cuentos
de la infancia feliz.

(Te quiero)


Sonia Lores (La Diosa Aclis)

 

 

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